viernes, 20 de abril de 2018

Tres eran tres las hijas de Elena....



"Tres eran tres las hijas de Elena,
tres eran tres y ninguna buena."

No es el caso, ni el tema de esta entrada, muy al contrario. Hoy quiero hablar de tres actitudes, o capacidades del ser humano que debo desarrollar hasta límites insospechados en éstos momentos de mi vida: La paciencia, la tolerancia y la resiliencia. Tres eran tres, y todas ellas buenas.

Según el diccionario se entiende por paciencia a la capacidad de sufrir y tolerar desgracias y adversidades o cosas molestas u ofensivas, con fortaleza, sin quejarse ni rebelarse. También se define como calma o tranquilidad para esperar. 

La tolerancia es la es la actitud de la persona que respeta las opiniones, ideas, o actitudes de las demás personas aunque no coincidan con las propias.

Y por último se define resiliencia como la capacidad de los seres humanos para adaptarse positivamente a situaciones adversas.

Y la pregunta que surge después es ¿y porqué las debo desarrollar? Pues de esto se trata mi reflexión de hoy. 

Muchos de vosotros no sabéis, y no teníais porque saberlo, que desde el pasado mes de enero mi vida ha sufrido un giro de muchos grados. Hay decisiones que una vez tomadas desencadenan una serie de circunstancias, una serie de cambios y muchas situaciones nuevas. En enero y después de siete años y medio abandoné de forma voluntaria y consensuada la empresa en la que trabajaba. Fue una decisión tomada desde la reflexión, desde la tranquilidad y desde la más absoluta certeza de que había llegado el momento de dar por terminada otra etapa de mi vida profesional. A la vez y aprovechando el momento de una mayor libertad y disponibilidad de un tiempo siempre tan escaso, decidí o mejor dicho decidió un cirujano dar solución a un problema de salud nada grave, pero infinitamente molesto. Y de esta forma y con estos cambios iniciaba mis andaduras en este año.

Tanto en el plano profesional como en el personal, había introducido sin temor alguno muchos cambios y novedades. Los días serían distintos desde la mañana a la noche, los tiempos los ocuparía de manera muy diferente y podría recuperar o introducir innumerables actividades ociosas que siempre habían estado en la bandeja de pendientes. Craso error, la vida no siempre respeta los incipientes planes que el ser humano se propone. He aquí la clave, cuando uno no está acostumbrado a que las cosas se trunquen por voluntades ajenas hay que empezar a desarrollar hasta el infinito la paciencia, la tolerancia y la resiliencia. 

Debo ser paciente con la recuperación de la pequeña intervención quirúrgica que me realizaron  en el mes de enero. La evolución es mucho más lenta de lo deseado, las molestias no han desaparecido del todo, las curas y tratamientos se realizan a rajatabla, pero con palabras  exactas del doctor hay que tener mucha paciencia. y yo le pregunto ¿más?. Pues si, más, mucha más, hay que seguir así y volver a finales del mes de mayo para ver como evoluciona todo. Sinceramente no me quejo mucho, siempre hay que relativizar todo y pensar que las cosas podrían ser siempre peor, sólo me piden paciencia y porque no he de tenerla, al fin y a la postre hoy soy lo que en términos médicos se llama "paciente", y quizás su explicación nace de ahí: para sanar y curarse de las enfermedades, para aguantar las pruebas y curas, para mejorar tu salud debes de tener una paciencia infinita.

Estoy a la vez aprendiendo a ser más tolerante. En el ámbito profesional especialmente. Aunque di por terminada mi última etapa profesional no quiere decir que haya terminado mi vida laboral, ya me gustaría a mi. Estoy en una situación cómoda temporalmente en lo referente al tema económico, pero es inevitable que me vuelva a incorporar al desenfreno del trabajo diario durante unos años más. Sin prisas pero sin pausas inicié la búsqueda de nuevos proyectos profesionales, como todo en la vida lleva su tiempo e incluso las cosas que más pueden apetecer o donde piensas que más puedes ofrecer, por criterios ajenos, y no digo subjetivos, se vuelven negaciones, y allá donde no habías visto tu mejor oportunidad, te surgen posibilidades realmente interesantes y a la vez ilusionantes. En estás me veo y aquí ser tolerante es fundamental. Hay que saber aceptar y tolerar posiciones, opiniones y actitudes contrarias. De esta tolerancia bien entendida saldrán nuevas oportunidades. Muchas veces damos por hecho situaciones o resoluciones sin ponernos en las posiciones contrarias. Algunas veces no nos gusta oír opiniones contrarias y puntos de vista opuestos a los nuestros, pero sin duda esta actitud bien extendida en la persona te hace ser más rico en conocimientos y más rico en convivencia. Al final la tolerancia te ayuda en todo lo que tiene que ver con la vida compartida, y en nuestra sociedad compartir es fundamental para crecer como individuo, no rechazar nada de antemano por opuesto que sea a ti te hará más grande y más completo como ser humano.

Y además necesito ser más resiliente. Estoy convencido que tendré que levantarme después de recibir algún duro golpe, que tendré la obligación de adaptarme con toda mi positividad posible a más de una situación adversa que estarán en el devenir de la vida. Uno no sólo ha de ser más fuerte ante las frustraciones, es necesario además ser más positivo para volver a intentar vencer a las adversidades una y otra vez hasta conseguir nuestros objetivos. No podemos darnos por vencidos a las primeras de cambio, hay que seguir adelante siempre, y estamos obligados a aprender de nuestros fracasos para aplicar las lecciones aprendidas a los nuevos proyectos. Uno no debe derrumbarse y estar todo el día lamiéndose las heridas, no debemos ser calimeros, la vida te regala tantísimas cosas que lo menos que puedes hacer es pasar por ella con alegría y optimismo, y hay que hacerlo siempre por uno mismo y por todos aquellos que te rodean.

Al final, tres son tres, como las tres Gracias de Rubens, como tres patas para un banco, o como un triángulo equilátero. Las tres condiciones necesarias y esperemos que suficientes para cumplir con un único objetivo que es el de hacer si cabe un poquito mejor como persona.


viernes, 13 de abril de 2018

El Barrio - He Vuelto (audio)





Como El Barrio, he vuelto. 
No han sido tres años, como él, de estar alejado de esta Cambra. En mi caso un poco más de dos años han sido suficientes para recomponer un alma herida, recuperar una ilusión perdida por escribir que se fue agotando en frustraciones recurrentes al no encontrar las palabras que antaño fluían sin esfuerzo para enlazar escritos, entender que finalmente me he sentido peor por no poder escribir que sudar la gota gorda cada día para intentar terminar cada entrada que iniciaba, últimamente casi a la desesperada y con la certeza que el resultado sería tan catastrófico que terminaría en la papelera de mi ordenador sin ver nunca la luz que ilumina este espacio.
Hoy de nuevo estoy aquí, faltando a mi palabra en la despedida del tres de enero de hace dos años. Vuelvo a este mi espacio para seguir compartiendo con quien quiera leer los escritos que me descubren como persona, sin llegar a desnudarme del todo por prudencia, o porque lo que pudiera quedar al descubierto no fuese nada edificante, ejemplerizante ni ilustrativo de las buenas costumbres y valores, que me ayudan a entender lo que cada día más esfuerzo me cuesta, la vida, y que siempre me han servido para enfrentarme de forma pública a mis contradicciones más profundas.
Estoy atenazado, sufro un miedo atávico por errar en el nuevo intento de conseguir mantener este nuevo compromiso, siento mucha inseguridad y no tengo la soltura de antes a la hora de vomitar palabra tras palabra hasta llegar al fin.
Quizás me lanzo a un vacío sin red,  sin pensarlo mucho, porque estoy convencido que si le hubiese dado una vuelta más la decisión final hubiese sido otra muy distinta y no estaría hoy aquí escribiendo de nuevo. Sé que me costará recuperar mi nivel de escritura, nunca brillante muy a mi pesar, suficiente para sentarme y plasmar casi del tirón aquello que en cada momento ronde por mi cabeza. Seré paciente y un poco más benévolo en mis exigencias y espero que poco a poco todo sea como al principio.
Me queda hoy pedir perdón por faltar a mi palabra, mi despedida si fue un hasta luego, aquel adiós escondía un ojalá, las cenizas de aquel fuego revivieron, y el ciego se convirtió en tuerto y miró atrás. 
Como dice el título de una canción de Lagarto Amarillo: Perdón y Amen. y añado yo: y que Dios nos coja a todos confesados por lo que pueda pasar.
Se me olvidaba, gracias a todos los que habéis seguido visitando mi Cambra, vuestra Cambra que os pertenece más a vosotros que a mi mismo.

domingo, 3 de enero de 2016

Punto Final.




Hoy es el día. Podría haber sido ayer, o quizás el último día del año que terminó esta misma semana. Podría haber sido el próximo fin de semana, o quizás en uno o dos meses. Da igual, nunca hay una fecha predeterminada en ningún calendario para terminar con una etapa y dar carpetazo a una parte del pasado.
Han sido algunos años, muchos meses de venir aquí a compartir con los pocos de vosotros fieles seguidores: mis pensamientos, mis ideas, mis sentimientos. Algunas veces en forma de recuerdos escritos, otras en forma de opiniones personales y completamente subjetivas, más de las que me hubiese gustado tirando del recurso del vídeo por la incapacidad manifiesta de seguir escribiendo.
En cualquier caso he disfrutado cada uno de los momentos, cada una de las entradas que he ido trayendo aquí, a este espacio nuestro que creé hace años no sé muy bien hoy porque. Son esas cosas que uno hace en la vida sin una razón específica, por una devoción clara y muy alejada de cualquier obligación. Seguramente ligado a mi ego, seguramente llevado por un sentir fatuo de querer parecer lo que realmente no he sido.
He de confesar que últimamente me costaba llegar a esta cita, buscaba excusas para no atender y mantener el blog. No me sentía capaz de escribir nada y las pocas veces que lo hacía me quedaba a medias, no me gustaba el resultado y me levantaba de la silla apagando el ordenador sin nada que poder publicar.
Creo que es mejor reconocer mis propias limitaciones y no convertir el placer en un castigo. Siempre he dicho que mi educación judeocristiana ha influido en todo lo que he hecho con un exceso de responsabilidad mal entendida. Nunca he podido dejar a medias nada sin tener un enorme remordimiento de conciencia.
Pero es mejor así, uno termina lo que empieza y hoy es el día del punto final y de un hasta siempre, o hasta nunca. Hasta aquí llego esta aventura y mañana será otro día.
Mi despedida, como no puede ser de otra manera, la plagio de Sabina que me trae unos versos que vienen al pelo. Con él me marcho, con él termino ésta senda que no llevaba a ningún lado.

“Este adiós no maquilla un hasta luego.
Este nunca no esconde un ojalá.
Esta ceniza no juega con fuego.
Este ciego no mira para atrás”.


domingo, 22 de noviembre de 2015

Vicente Romero Redondo - An Amazing Art



 
Vicente Romero Redondo, para mi uno de los mejores pintores contemporáneos que tenemos en nuestro país. Sólo un pintor con su calidad puede retratar con esta maestría a la mujer.
Realmente increíbles todas sus obras. Su capacidad de atrapar la sensualidad, el espíritu femenino, han seducido mi alma y mi espíritu.
 

jueves, 12 de noviembre de 2015

Joan Manuel Serrat - Un mundo raro





Tarres y Serrat, Serrat y Tarres. Un genio o quizás dos.
 Una vida llena de poesía, arte y genio creativo. O quizás dos.
Igual es una cuestión de edad pero echo hoy de menos a un Tarres que en las noches del pasado me acompañara en peregrinaciones callejeras, que me obligase a deshacer entuertos a la mañana siguiente, que me hubiese ofrecido experiencias nunca vividas.

"Y si quieren saber de mi pasado,
es preciso decir otra mentira,
les diré que llegue
de un mundo raro,
que no sé del dolor
que triunfe en el amor,
y que nunca he llorado..."

domingo, 25 de octubre de 2015

Erudito, culto, intelectual y sabio.




Cuatro palabras que tendemos a confundir y a utilizar como sinónimos y que en realidad tienen significados distintos. Quizás no profundizar siempre en lo que cada vocablo significa nos lleva a error y a un mal uso de nuestro lenguaje. No es menos cierto que si buscas el significado de estas palabras en el Diccionario de la Real Academia de la Lengua no aclara sus diferencias y nos puede hacer pensar que son intercambiables entre ellas.
Realmente no es así puesto que sus diferencias semánticas hacen incluso que se pudiesen clasificar como un escalafón, llegando a la conclusión que una persona erudita no tiene que ser culta por necesidad, o uno puede ser sabio sin necesidad de ser un intelectual a la vez.
Y a lo mejor os preguntáis como me da a mí por meterme un plácido domingo por la mañana en tal berenjenal, que más puede salpicarme y evidenciar lo que no soy ni pretendo parecerlo, que dejarme en un buen lugar como conocedor de la semántica española. Pues por obra y gracia de mi hermano Luis.
El pasado viernes tuve la fortuna de compartir mesa y mantel con él. Fue a todas luces una comida doblemente placentera, por las viandas de las que dimos cumplida cuenta, así como por su compañía. Como ya conocéis aquellos que fielmente seguís mis entradas en este blog, la familia juega un importante rol en mi vida. Despachar unas agradables horas de mesa y sobremesa con sangre de mi sangre me resulta placentero y satisfactorio hasta el extremo. Las reuniones inesperadas, casi improvisadas sobre la marcha resultan siempre las mejores y son las más disfrutadas.
No viene al caso por qué o por qué no decidimos quedar. Lo que hoy me ha traído aquí fue una reflexión que él hizo en un momento que compartíamos un excelente Gin Tonic, para ser exacto el segundo excelente que en esa sobremesa degustábamos. Él mismo, en un momento de la conversación y parodiando a no recuerdo que sabio de la antigua Grecia, se definió de la siguiente forma: Soy educado pero no ceremonioso, soy culto pero no erudito, soy rural pero no rústico. Estuve de acuerdo en la casi totalidad de su definición como persona. En lo relativo a la educación no he tenido duda alguna en mi vida y su condición rural le viene porque desde hace ya años vive en un pequeño pueblo de los campos de Castilla. La discrepancia surgió en la diferencia de erudito y culto, y de ahí la entrada de hoy.
Luis es una de las personas más cultas que he tenido la suerte de conocer en mi vida, y son unos pocos. Tiene vastos conocimientos  de prácticamente todas las artes y muchas ciencias. Es una persona que ha leído con frenesí desde bien pequeño y mantiene una enorme curiosidad por todo. Devora conocimientos a diario y aprende cada día más y más de cualquier materia. Este reconocimiento lo mantengo ya desde hace mucho tiempo, incluso y para ser sincero con una envidia sana y una admiración absoluta. Pero bajo mi criterio no sólo es culto, también es erudito e intelectual. Intento esclarecer las diferencias. Un erudito es una persona que tiene conocimientos profundos y extensos sobre una o unas pocas materias. Él por su formación académica y profesional tiene una enorme erudición en materias específicas como urbanismo, políticas medioambientales, cálculos de estructuras, etc... Su especialización profesional le ha hecho un erudito en estas materias. Para mi aquí radica la gran diferencia entre erudito y culto, en el primer caso puedes saber más que nadie en tu materia pero ser un zote en el resto de los conocimientos. Creo que pasa mucho en perfiles súper especializados, grandes conocedores de sus contenidos específicos y bastante livianos en el resto de conocimientos.
Y además mantengo que es un intelectual, por qué además de la extensa cultura para alcanzar tal categoría necesitas tener la capacidad de entrelazar todos estos conocimientos, expresarlos en condiciones óptimas, compartirlos con interés, conseguir que los receptores conozcamos, entendamos y comprendamos lo que él conoce. Es importante que su intelecto trabaje así como es importante que haga trabajar el intelecto de los demás. Hay mucha gente culta que no tiene la capacidad de los intelectuales. Sus conocimientos pueden ser una inmensidad pero al no compartirlos construyendo argumentos o ideas se quedan en un ocultismo indeseado, egoísta y desaprovechado.
Quizás lo que aún no ha llegado a ser es sabio. La sabiduría creo que se puede incluso alcanzar sin la cultura. Una persona sabia puede ser inculta, puede ser pobre en muchos conocimientos, pero su sabiduría la alcanza por la experiencia de vida, por la observación de la naturaleza, por las vivencias acumuladas. Ser sabio es ser un magister de la vida, y aquí la edad también suma. Estoy convencido que con el tiempo será también capaz de alcanzar la sabiduría, y que además su cualidad de rural le ayudará en este nuevo logro.
Utilizando la figura de mi hermano he intentado marcar las diferencias entre los que muchos confundimos en nuestras apreciaciones del saber y el conocimiento. Seguramente puede que hayan muchos que discrepen sobre esta disertación, al fin y a la postre es la mía en particular y además proyectada sobre alguien al que quiero y admiro. Lo he hecho, como decía, desde la admiración a su persona y sabiendo que por comparación pierdo por goleada, me considero un mero aprendiz a su lado, pero disfruto sobremanera de conversaciones estimulantes que me ayudan a crecer como persona, a desarrollar mi intelecto y ganar en conocimientos. El privilegio de compartir parte de mi vida con él es un regalo que bien vale la pena.


miércoles, 21 de octubre de 2015

¿Te atreves a soñar ?




Muy pedagógico, pero a la vez muy cierto.

Y tu, ¿te atreves a soñar?

viernes, 9 de octubre de 2015

Un tipo con suerte.



Sí, soy un tipo con suerte. Lo llevo sospechando una larga temporada. Desde hace meses lo vengo rumiando en mi interior. Todos los signos a mí alrededor me lo venían confirmando. Me costaba aceptarlo porque nunca en mi vida he sido agraciado con ningún estipendio, el azar nunca me premio, y lo que hoy tengo lo he ganado con cada gota de sudor de mi propia frente, nunca con la del de enfrente.

Además soy un tipo importante. No puede ser de otra manera. También lo he aceptado con el paso del tiempo, especialmente en estos últimos años. He llegado a esta sublime conclusión a pesar de mi naturaleza campechana y nada historiada personalidad, un desecho de humildad y sencillez.

Y os preguntaréis cómo es posible que así tan de repente, de ayer para hoy, haya alcanzado tal corolario de presunciones. Extremadamente fácil. Todo se lo debo a mi trabajo, y especialmente al sector de la economía donde desarrollo mi actividad profesional. Así de sencillo ha sido después de tantos años haciendo casi lo mismo.

Para ser aún más sincero, he de reconocer que las sospechas que ya barruntaba en tiempos pasados se han visto confirmadas desde que decidí participar en Linkedin, una red On Line de profesionales, que principalmente se dedica a conectarnos a unos con otros, aunque no nos conozcamos de nada y estemos a años luz de kilómetros de distancia. Vamos acumulando seguidores como mi madre acumulaba los “puntos de hogar” que después pegaba en unas cartillas que finalmente canjeaba por regalos. Seguro que alguno de vosotros os acordáis de aquella fiebre irresistible de las amas de casa de hace ya algunos años por acumular puntos para canjearlos por horrendos regalos y utensilios del hogar. Pues esto de Linkedin a mí me recuerda a aquellos años, y en particular a aquella manía instalada en muchos hogares españoles. Sumas y sumas seguidores y contactos, pero que en este caso no son canjeables por regalo alguno, y cuantos más tienes más importante te crees.

Y siendo importante tus seguidores en esta red, lo mejor de todo no termina aquí. No, lo mejor son los puestos profesionales que ocupan en sus compañías. Los títulos que definen sus actividades laborales. Yo soy un tipo con suerte, soy un tipo importante. Tengo más de tres mil seguidores y entre ellos los hay que ocupan posiciones como: Senior Enterprise sales manager, Founder and CMO, Business Insights Consultant, PMO/OPM Expert, PPP adviser,  y un largo etcétera.  Seguro que a muchos de vosotros os doy una tremenda envidia. Y lo mejor es que no tengo ni idea a que se dedican realmente, ni a estas alturas me importa. Son gente que trabajan con PMP’s u Open Exchanges, que en sus compañías hacen RTB, desarrollan DMP’s, que realizan streaming y crean Brand contents. Genial, ¿verdad?. Es de lo más divertido. Oyes hablar a todos aquellos de todo esto y te entra una sensación y un sentimiento de importancia que te podrías caer de espalda. Yo que pensé que mi actividad era tan mundana como comprar y vender espacios publicitarios, he vivido toda mi larga experiencia profesional engañado. Cuando uno en su entorno trabaja con gente con títulos tan complicados que no tienen traducción del inglés a nuestro ilustre y vasto idioma, es que es la leche. Cuando uno para realizar su trabajo necesita utilizar una de cada tres palabras en inglés es que se sale de la tabla por arriba de lo importante que es. Tengo suerte, lo decía al principio, estoy aprendiendo inglés sólo por inercia, cuando vuelva a Londres en algún viaje de asueto voy a dejar pasmados a los hijos de la Gran Bretaña.

Trabajo con General Managers, estoy rodeado de KAM’s, Strategic Planners, DCS… Negocio con Sale Managers, Advertising Managers, Account Managers. Discuto con Financial Controllers y me rodeo de Head Of Digital, Head of Performance o Head of Data, cada día de mi vida profesional.

Realmente estoy convencido: soy un tipo importante y con mucha suerte. Quien me lo iba a decir a mi cuando empecé, hace ya más de 25 años en esta profesión.

Ante tal aluvión de reiteradas cursilerías, ante tal cúmulo de estupideces, he decidido que a estas alturas de mi vida lo único que puedo hacer para equilibrar mi persona es cambiar el título de mi tarjeta y convertirme en Director de Asuntos sin Importancia. De vez en cuando es bueno caerse del guindo para volver a poner los pies sobre la tierra.